Los implantes dentales han revolucionado la odontología de los últimos 40 años y han mejorado la calidad de vida de millones de personas. Permiten sustituir los dientes originales y que los nuevos parezcan, se sientan y funcionen como dientes naturales.
Gracias a los implantes, es posible comer de todo y además mantener la apariencia natural de la boca y la estética facial.

Pero… ¿Qué son los implantes dentales?

Son pequeños aditamientos con forma de pilar (“tornillos”), con rosca externa e interna, fabricados con una aleación de titanio, un metal bioinerte que tiene una capacidad extraordinaria de osteointegración con los tejidos. Es descir que se integran totalmente en el hueso como si fuera la raíz de un diente propio, siendo un anclaje excelente donde, posteriormente, se fijará la prótesis dental, sin necesidad de modificar (limar, rebajar) los dientes sanos de alrededor, dando como resultado una restauración perfecta.

¿Cómo se colocan?

Generalmente se ejecuta en dos fases quirúrgicas: una para poner el implante en el hueso alveolar dejando un período de osteointegración, que suele durar entre 2 y 3 meses, colocando durante este tiempo una prótesis provisional. Cuando se el implante está totalmente integrado se procede a la colocación de la prótesis definitiva.

Conclusión

Sin duda alguna, los implantes son un gran avance para la calidad de vida de las personas ya que que los pacientes con dentaduras postizas comen con un 15 o 20% de eficacia respecto a las personas con dientes propios, según han podido demostrar multitud de estudios. Como los implantes equivalen a los dientes propios la persona recupera el 100 % de eficacia en su función masticatoria.